Agradecido
- Igual que tú, que me dejaste escapar.
- ¿Yo? No. Sabes de sobra que dejarte escapar hubiese supuesto estar conmigo. Tú nunca quisiste eso.
- Pero ni siquiera luchaste. Ni lo intentaste.
- No soy defensora de las causas perdidas, sabiendo que nunca llegarías a sentir nada por mí por mucho que lo quisiera, intentarlo era como inmolarme en la irracionalidad.
- Te dije alguna vez: NUNCA?.
- Alguna. Y fue suficiente para que el amor que sentía por tí se congelase y no llegase a más. Pues sabía que, si lo hacía tarde o temprano, serías tú el que se alejase de mí.
- ¿Y lo agradeciste? Lo has agradecido con el tiempo?
- Yo te quise tanto en ese momento, de una forma tan especial, tal y como te quiero ahora de otra. Simplemente, me tocó asimilarlo con el tiempo. Cuando ya empecé a darme cuenta que nunca podría hacerte cambiar. Supongo que, no me vi suficientemente buena para tí.
- Qué tontería. Tú eras perfeta para mí, en realidad eres perfecta para mucha gente.
- Puede que fuese perfecta, pero no era la chica a la que tú querías ni a la que nunca querrás.
